Más que sombra: lo que los árboles del cacao revelan sobre el bosque seco de Montes de María

En Montes de María, los árboles que acompañan al cacao cuentan una historia que va mucho más allá de la producción. Hablan de biodiversidad, de decisiones de manejo y de la permanencia de especies propias del bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más transformados y amenazados de Colombia y de los trópicos.

Producir en un ecosistema profundamente transformado

El bosque seco tropical es un ecosistema extraordinario. Sus especies se han desarrollado bajo una marcada estacionalidad, con meses en los que la disponibilidad de agua disminuye considerablemente y la vegetación responde mediante distintas estrategias de adaptación.

Pero también es un ecosistema profundamente transformado. En Colombia, gran parte de su cobertura histórica ha desaparecido o se encuentra fragmentada como resultado de diferentes procesos de ocupación y uso del territorio. Esta situación ha hecho que sea reconocido como uno de los ecosistemas más amenazados del país y de las regiones tropicales.

Montes de María forma parte de ese contexto. Por eso, estudiar los sistemas productivos presentes en este territorio plantea una pregunta que va mucho más allá del rendimiento de un cultivo:

¿Qué ocurre con la biodiversidad cuando la producción agrícola se desarrolla dentro de un paisaje que históricamente estuvo cubierto por bosque seco tropical?

Mirar más allá del cacao

Cuando pensamos en una plantación de cacao, nuestra atención suele concentrarse en Theobroma cacao: productividad, manejo, enfermedades, calidad del grano o rendimiento.

Pero basta caminar por muchas fincas para darse cuenta de que el cacao no está solo. A su alrededor pueden encontrarse árboles frutales, especies maderables, plantas utilizadas como cercas vivas, árboles provenientes de regeneración natural y ejemplares que probablemente permanecían en el paisaje antes del establecimiento del cultivo.

Esos árboles forman parte del sistema. También modifican la sombra, la estructura de la vegetación, la disponibilidad de recursos y las condiciones ambientales de la finca. Por eso, conocer qué especies acompañan al cacao es también una manera de entender cómo se ha construido el paisaje productivo.

Una investigación en 60 plantaciones

Para estudiar esa relación se caracterizó la vegetación de sombrío presente en 60 plantaciones de cacao ubicadas en El Carmen de Bolívar, San Jacinto y San Juan Nepomuceno. En conjunto, el muestreo cubrió 15 hectáreas.

La investigación registró las especies presentes y diferentes características de su estructura, además de información relacionada con su origen y los usos reconocidos por los productores. La intención no era únicamente hacer un listado de árboles, sino entender cómo estaba organizada la vegetación que acompañaba al cacao en este territorio de bosque seco tropical.

Tres datos para empezar a leer el paisaje

1.302

individuos registrados

26

especies de sombrío

77 %

de las especies eran nativas

Este último resultado cambia la manera de mirar estas plantaciones. Los sistemas productivos estudiados no estaban conformados únicamente por cacao acompañado de especies introducidas para producir sombra. Dentro de ellos persistía una proporción importante de especies pertenecientes a la flora regional.

¿Por qué permanecen esos árboles?

Una de las respuestas aparece cuando se observa la relación de los productores con las especies que hacen parte de sus fincas.

Los árboles presentes en un sistema productivo pueden cumplir varias funciones simultáneamente. Algunos producen alimentos. Otros proporcionan madera. Otros tienen usos medicinales, sirven como cercas vivas, aportan forraje o cumplen funciones relacionadas con la construcción y el manejo de la finca.

Esto significa que la composición de una finca no depende exclusivamente de una recomendación agronómica. También depende de preguntas mucho más cotidianas:

  • ¿Qué especies forman parte de la historia de la finca?
  • ¿Cuáles aportan alimentos, materiales u otros usos para la familia?
  • ¿Cuáles estaban presentes antes del establecimiento del cacao?
  • ¿Cuáles aparecen por regeneración natural y se integran al sistema?
  • ¿Cómo influyen esas decisiones en la estructura y diversidad de la finca?

Esas decisiones, repetidas durante años, terminan construyendo el paisaje.

Un sistema productivo también puede guardar memoria del ecosistema

Parte de los árboles registrados en las plantaciones estudiadas correspondía a especies características del bosque seco tropical. Algunos habían sido conservados dentro de las fincas; otros estaban asociados con procesos de regeneración natural o con usos específicos reconocidos por los productores.

Esto no significa que una plantación de cacao sea equivalente a un bosque natural. Un bosque posee procesos ecológicos, estructuras y relaciones que no pueden reducirse a la presencia de algunas especies arbóreas dentro de un cultivo.

Pero sí muestra algo importante: los paisajes productivos pueden conservar elementos de la biodiversidad que históricamente ha caracterizado al territorio.

En un ecosistema tan transformado como el bosque seco tropical, esa discusión adquiere especial relevancia. La pregunta deja de ser únicamente cuánto bosque permanece fuera de las fincas y comienza a incluir otra dimensión: ¿qué biodiversidad persiste dentro de los propios paisajes donde las personas producen?

La diversidad también refleja decisiones humanas

Los sistemas estudiados tampoco respondían necesariamente a un único modelo técnico de establecimiento. Su composición era el resultado de historias productivas diferentes, de especies previamente presentes, de regeneración natural y de decisiones tomadas por los agricultores.

Eso ayuda a explicar por qué dos fincas dedicadas al mismo cultivo pueden ser ecológicamente muy distintas. Una puede presentar una estructura simplificada. Otra puede conservar árboles de diferentes tamaños, especies y funciones. Ambas producen cacao, pero construyen relaciones diferentes con el territorio.

Por eso, analizar biodiversidad en sistemas productivos no consiste solamente en contar especies. También implica entender por qué esas especies están allí.

¿Qué más mostró la investigación?

Los datos permitieron profundizar mucho más de lo que puede desarrollarse en esta entrada. El estudio también analizó cuáles especies y familias tenían mayor importancia dentro de la estructura de los sistemas, cómo estaban distribuidos los árboles según su diámetro y altura, cómo variaba la diversidad entre los municipios estudiados, qué tan similares eran las comunidades vegetales y qué tan completa fue la caracterización obtenida mediante el muestreo.

Esos resultados ayudan a comprender con mayor detalle cómo están organizados los sistemas agroforestales de cacao de Montes de María y qué relación mantienen con las características ecológicas del territorio. Esa discusión, sin embargo, pertenece al artículo científico completo.

Una idea que sigue siendo vigente

El estudio fue publicado en 2022, pero la pregunta que lo originó continúa siendo relevante:

¿Cómo producir dentro de un territorio sin borrar la biodiversidad que lo caracteriza?

No existe una respuesta única. La productividad importa. El manejo agronómico importa. La adaptación al clima importa. Pero también importan las especies que permanecen, las que desaparecen y las decisiones que determinan cuál será la estructura futura de una finca.

En Montes de María, mirar los árboles que acompañan al cacao permitió observar algo que a veces pasa desapercibido: un sistema productivo también puede contar la historia ecológica de un territorio.

¿Quieres conocer los resultados completos?

Primera página del artículo científico sobre sistemas agroforestales de cacao en Montes de María

Ebratt-Matute, D. J. (2022). Composición florística y estructura de las especies de sombrío en los sistemas agroforestales de cacao (Theobroma cacao L.) en la subregión de los Montes de María, Bolívar-Colombia. Intropica, 17(1), 47–60.

DOI: 10.21676/23897864.4495

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