El cacao puede ser el mismo cultivo, pero el paisaje que lo acompaña no lo es. Al observar sistemas agroforestales distribuidos en diferentes regiones de Colombia aparece una diversidad de árboles, estructuras y formas de manejo que cambia junto con el territorio.
Ampliar la mirada
En una entrada anterior de Bitácora Natural recorrimos los sistemas de cacao de Montes de María y observamos cómo los árboles presentes dentro de las fincas podían conservar parte de la memoria ecológica y productiva de ese territorio.
Pero aparece entonces una pregunta mayor:
¿Ocurre lo mismo cuando ampliamos la mirada a diferentes regiones de Colombia?
Colombia reúne una enorme diversidad de climas, relieves, ecosistemas e historias productivas.
Un sistema de cacao establecido en un bosque húmedo del noroccidente colombiano no está sometido a las mismas condiciones que uno localizado en un bosque seco, en las montañas del valle del Magdalena o cerca de la Cordillera Oriental. Y esas diferencias también pueden quedar reflejadas en los árboles que acompañan al cultivo.
Cinco ecorregiones para observar el cacao
Para explorar esa variabilidad analizamos sistemas agroforestales de cacao distribuidos en cinco ecorregiones:
- Bosque Montano del Valle del Magdalena;
- Bosque Húmedo Magdalena-Urabá;
- Bosque Seco del Valle del Magdalena;
- Bosque Montano de la Cordillera Oriental;
- Bosque Seco de Apure-Villavicencio.
En conjunto, el estudio comprendió 500 parcelas de una hectárea, distribuidas en 37 municipios de Antioquia, Bolívar, Cundinamarca, Huila, Meta, Santander y Tolima.
La escala permitía hacer algo que hasta entonces resultaba difícil: observar bajo una misma metodología sistemas de cacao localizados en contextos biogeográficos diferentes.
Tres cifras para dimensionar el estudio
500
hectáreas evaluadas
205
especies registradas
75 %
de las especies eran nativas
Estas cifras ofrecen una primera imagen del conjunto, pero el resultado más interesante no está solamente en cuántas especies aparecieron. Está en cómo cambió esa diversidad cuando cambió el territorio.
El cacao no construye un único paisaje
Puede resultar tentador hablar de “los sistemas agroforestales de cacao de Colombia” como si todos respondieran a una misma estructura.
Los datos muestran una realidad más compleja. Aunque existen especies que aparecen repetidamente en distintas regiones, la composición de los sistemas cambia entre ecorregiones.
Esto significa que detrás de una misma actividad productiva pueden existir configuraciones vegetales diferentes. El clima, la altitud, las características ecológicas del paisaje, la historia del uso del suelo y las decisiones de manejo pueden contribuir a construir sistemas particulares.
Por eso, hablar de cacao agroforestal no debería significar hablar de una única receta.

La ecorregión importa
Una ecorregión no es simplemente una división dibujada sobre un mapa. Representa territorios que comparten determinadas condiciones ecológicas y biogeográficas.
Cuando agrupamos las fincas de cacao bajo esa mirada, las diferencias comienzan a ser visibles. El estudio encontró variaciones entre las ecorregiones, particularmente en la riqueza de especies y en la composición florística.
Ese resultado plantea una idea sencilla pero importante: el territorio importa cuando pensamos cómo manejar un sistema agroforestal.
Una recomendación diseñada para una región no necesariamente tendrá el mismo sentido ecológico o productivo en otra.
¿Qué significa que una especie aparezca en una finca?
Los árboles asociados al cacao no llegan al sistema por una única razón. Algunos son conservados porque producen frutos. Otros proporcionan madera, sombra u otros recursos. Algunos provienen de la regeneración natural. Otros han sido sembrados deliberadamente. Y algunos forman parte de la vegetación característica del paisaje donde se encuentra la finca.
Cuando estas decisiones se acumulan durante años, terminan produciendo estructuras particulares.
Por eso, la diversidad observada no puede interpretarse únicamente como una respuesta a las condiciones naturales. También refleja la relación entre las personas y el territorio.
Una base común, muchas expresiones regionales
A pesar de las diferencias, los sistemas también comparten elementos. Algunas especies aparecen en distintas regiones y forman parte recurrente de los sistemas productivos de cacao. Pero alrededor de ese conjunto compartido existe una diversidad adicional que cambia geográficamente.
Podemos imaginarlo como una estructura con dos componentes: una base de especies frecuentes en los sistemas de cacao y un componente regional que responde a las particularidades de cada paisaje.
Esa combinación ayuda a explicar por qué dos fincas pueden cultivar el mismo cacao y, aun así, presentar comunidades vegetales muy diferentes.
De describir sistemas a tomar mejores decisiones
Conocer esa variabilidad tiene implicaciones prácticas. Si los sistemas cambian entre ecorregiones, las estrategias para manejarlos también deberían reconocer esas diferencias.
La selección y manejo de árboles, la regulación de sombra, el enriquecimiento con especies, la planificación de la estructura del dosel y las estrategias de conservación no deberían pensarse necesariamente de la misma manera para todo el país.
El estudio apunta precisamente hacia la necesidad de enfoques de manejo diferenciados para los paisajes cacaoteros de Colombia. No se trata de construir un modelo distinto para cada finca. Se trata de reconocer que la sostenibilidad también depende del contexto.
¿Qué más encontramos?
Las 500 parcelas permitieron analizar con bastante mayor profundidad la estructura y diversidad de estos sistemas. La investigación evaluó, entre otros aspectos, qué especies y familias tienen mayor peso dentro de la estructura de los sistemas, cómo cambia la riqueza entre ecorregiones, cómo se distribuyen los individuos según su altura y diámetro, qué tan similares o diferentes son las comunidades vegetales entre regiones y qué tan completa fue la caracterización obtenida en cada ecorregión.
También permitió explorar la relación entre distancia geográfica y diferencias en la composición florística.
Esos resultados conforman el análisis central de la publicación científica y permiten profundizar mucho más en las diferencias entre las cinco regiones estudiadas.
Del territorio a la planificación
Tal vez una de las principales enseñanzas del trabajo sea que la agroforestería no debería separarse del lugar donde ocurre.
Dos sistemas pueden contener cacao y árboles de sombra y, sin embargo, funcionar de manera distinta. La composición vegetal, la estructura del dosel, las especies presentes y las decisiones de los productores construyen combinaciones particulares.
Reconocer esa diversidad puede ayudar a pensar estrategias de manejo, conservación, conectividad y planificación productiva mejor adaptadas a las condiciones regionales.
En un país tan diverso como Colombia, quizá la pregunta no debería ser:
¿Cómo debe ser un sistema agroforestal de cacao?
Sino: ¿qué tipo de sistema agroforestal tiene sentido para este territorio?
¿Quieres conocer los resultados completos?
Ebratt-Matute, D. J. et al. (2026). Diversidad y estructura florística en sistemas agroforestales de cacao, Theobroma cacao (Malvaceae) en cinco ecorregiones de Colombia. Revista de Biología Tropical, 74, e20266822.
DOI: 10.15517/q8khh806
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